| Hábitat:
Habitan en mares de aguas templadas a lo largo y ancho del mundo dónde se alimentan a base de plancton, peces pequeños y calamares. Generalmente, al igual que los tiburones, tienen peces limpiadores orémoras oportunistas pegadas a la parte inferior, que buscan las sobras que quedan de su alimentación y también buscan protección. En zonas como las costas de Filipinas, California y el Golfo de México su población se vio diezmada en los años noventa por el descontrol en la caza con arpón. Actualmente se desconoce su población y por tanto si está o no en peligro de extinción, en cualquier caso se considera una especie vulnerable en las zonas anteriormente mencionadas.
En cautividad:
Muy pocos acuarios cuentan con tanques lo bastante grandes y con las capacidades de filtrado necesarias como para albergar Mantas Raya. No obstante ha habido muchos intentos de mantenerlas en cautividadpero su rechazo a ser alimentadas provoca que mueran en la mayoría de las ocasiones. Los ejemplares de manta que se consiguen adaptar al cautiverio suelen crecer más de prisa que en estado salvaje por lo que la mayoría de los acuarios resultan bastante pequeños para su mantenimiento en buenas condiciones, esto sucedió en el acuario de Lisboa en Portugal, donde una de sus dos mantas tras varios años viviendo en el tanque principal alcanzo los 4 metros de envergadura y pese a estar bien adaptada a su hábitat arti
ficial y habiéndose acostumbrado a ser alimentada manualmente resultaba demasiado grande y ante espectativas de un mayor crecimiento se decidió ponerla en libertad en el 2007 siendo la liberación muy dificultosa (el animal pesaba cerca de los 600 kilogramos) pero culminándose en éxito.

Al igual que los tiburones o delfines, realizan saltos fuera del agua. Se han observado tres tipos de saltos: salto hacia delante cayendo de cabeza, salto hacia delante cayendo con la cola y voltereta. Las razones por las que hacen esto podrían ser: como método de huida ante sus predadores, para quitarse ellas mismas los parásitos, para comunicarse con otras rayas (el ruido provocado al chocar contra la superficie del agua se puede oír y ver desde varios kilómetros de distancia). Los machos podrían hacerlo también como parte del cortejo, para demostrar su fortaleza o quizás se trate simplemente de una forma de juego.
Reproducción:
Es similar a la de algunos tiburones. El macho dispone de un órgano transmisor de esperma similar a un par de penes llamados claspersque se desarrollan a lo largo de la parte interior pélvica, cada uno tiene un conducto a través del cual el esperma se transfiere a la hembra, dónde se produce la fertilización.
Durante el cortejo, uno o más machos persiguen a la hembra. Al final el macho ganador agarra una de las aletas de la hembra entre sus dientes y presiona su vientre contra el de ella, flexiona uno de susclaspers y lo introduce en la abertura de la hembra. La copulación dura unos noventa segundos.
Al ser ovovivípara los huevos fertilizados permanecen dentro de la hembra, por un tiempo desconocido pero que se estima que puede ser entre 9 y 12 meses o más. Suelen tener una o dos crías pero se desconoce cuándo y dónde las paren, aunque los pocos registros que existen al respecto indican que lo hacen en aguas poco profundas y que las crías miden entre 1,2 y 1,5 m al nacer. Entre cada embarazo podrían tomarse un año de descanso para recuperar fuerzas. Se estima que pueden vivir unos 50 años o más.
También se ha encontrado que el macho tiende a matar a sus contrincantes en parte del cortejo.
En la actualidad, en el El acuario japonés de Churaumi, en Okinawa, se ha conseguido el nacimiento del primer ejemplar en cautividad.
Migración:
Dada la naturaleza dispersa de su principal alimento, el plancton, que es muy nutritivo es bastante probable que emigre, pero a dónde y cuándo es algo que se desconoce y que actualmente se está estudiando marcando algunos especímenes con etiquetas o por telemetría sónica en diversas localizaciones. Como se puede apreciar, estos animales marinos son extremadamente impresionantes a nuestra vista.
Depredadores:
Además del hombre, suelen ser los grandes tiburones que habitan en aguas templadas como es el caso del tiburón tigre.
Frecuentemente se confunde a las rayas grandes con mantarrayas a pesar que las diferencias entre ambas son sustanciales. En principio se podría decir que es una cuestión de tamaño, mientras que una raya grande puede medir dos metros de punta a punta de las aletas pectorales la mantarraya puede alcanzar los nueve metros. Según un registro hecho sobre una mantarraya capturada en las Bahamas, la misma tenía cinco metros de envergadura y pesaba 1.360 kilogramos pero incluso las rayas más grandes raramente superan los 400 kilogramos. Además, la forma de su cuerpo varía muchísimo: las rayas tienen la boca en la parte inferior del cuerpo y de esta manera la pegan al piso del cual extraen su alimento por lo que se puede deducir que tienen hábitos bentónicos (benthos - fondo), en tanto las mantarrayas tienen una boca mucho mayor y ubicada en la parte delantera del cuerpo; a los costados de la boca presenta dos lóbulos cefálicos, uno a cada lado, que le permiten direccionar la entrada de plancton, base de su alimentación. Así como es frecuente ver a una raya posada en el fondo, es igualmente frecuente ver a una mantarraya nadando a media agua o cerca de la superficie filtrando el agua para obtener de ella su pequeño y preciado alimento. Otra diferencia radica en que la raya necesita dientes modificados (aplanados) para triturar los crustáceos en tanto que la mantarraya no posee dientes ni tampoco aguijón en la cola. Se podría decir que la mantarraya pertenece, junto con el tiburón ballena, a un grupo de "gigantes buenos" del mar que por su tamaño y la dureza de su piel no tiene enemigos naturales (salvo el hombre). Y, como animal comedor de plancton, es sumamente lento. Esto hace que los buzos la alcancen con facilidad y que el animal no se preocupe por el contacto de ellos sobre su cuerpo. La mantarraya se encuentra en todos los mares tropicales del mundo, vive en las aguas litorales cerca de la costa y también en mar abierto. En las décadas del '30 al '50 los cazadores submarinos consideraban a la mantarraya una presa excepcional. Los buzos de hoy, con una mayor conciencia ecologista soñamos con un encuentro donde poder acariciar a este extraño pez que aprendió a volar bajo las olas. |