El muntiac es el más primitivo de todos los ciervos conocidos, aunque se siguen descubriendo nuevas especies afines a él.
El muntiac se adapta a una amplia variedad de entronos y coloniza cualquier zona de vegetación densa y rica en alimentos. Generalmente pace, pero también se alimenta de zarzamoras, hongos y hojas, y a menudo dobla el tronco de los árboles jóvenes para llegar a ellos. Su afición a las flores a los frutos le lleva a irrumpir en parques y patios particulares, por lo que puede ser muy destructivo. Suele visitar las zonas urbanizadas, lo que provoca muchos accidentes viarios.