Alimentación: Hierbas y pequeñas plantas
Lugar que habitan: Reservas de América Septentrional
Costumbres: Vivía en grandes manadas
Datos característicos: Cuerpo pesado. Cabeza ancha y aplanada con dos cuernos curvados. Piernas finas. Piel con pelo largo.
A mediados del siglo pasado, el bisonte americano, llamado impropiamente búfalo, era el mamífero de gran tamaño más numeroso entre los que poblaban la Tierra. Mezcla de realidad y fábula, fuente de riqueza en un país prodigiosamente rico, vino a convertirse en el símbolo de las salvajes praderas americanas.
Semejante en cierto modo a un gran buey, todo en él da la impresión de fuerza. La cabeza, ancha y aplanada, está provista de dos robustos cuernos curvados; su frente es muy bombeada. Tiene cuerpo macizo que, en los machos, mayores que las hembras, puede alcanzar hasta tres metros de longitud, con un peso próximo a los 1.000 kilos. Las piernas son finas y la cola muy pequeña. Característica es la forma del lomo, arqueado o con una giba. La piel es marrón, muy gruesa y cubierta con pelo largo y rizado. A pesar de su aspecto macizo, es capaz de desplegar grandes velocidades. Se agrupaba en manadas y era raro encontrar ejemplares solitarios.
Cuando a principios de invierno, millones de ellos se reunían en un inmenso y único rebaño para emigrar hacia el Sur en busca de pastos abundantes y temperaturas más benignas, resultaba un espectáculo impresionante verles recorrer entre nubes de polvo las dilatadas llanuras de América del Norte. A su llegada a México, el gran rebaño se disolvía permaneciendo esparcido por aquellas tierras hasta la llegada de la primavera, en que nuevamente y en pequeños grupos volvían hacia el Norte.
Las tribus de pieles rojas dependían casi por completo de él, pues no sólo les proporcionaba alimento para todo el año, sino también vestidos, enseres e incluso combustible.
Hoy en día, sólo quedan unos pocos cientos de ejemplares, instalados en reservas y cotos particulares, últimos supervivientes de la especie. De las inmensas y de sus emigraciones periódicas, náda más queda el recuerdo y tal cual imagen falsificada en las pantallas cinematográficas.
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