
Procedentes de Europa, los conejos se introdujeron en Australia en el siglo XIX. Desde entonces se han multiplicado espectacularmente, destruyendo cultivos y compitiendo con la fauna autóctona por el alimento. En el pasado, este bandicut, o bilby, como se lo conoce popularmente, poblaba el sur de Australia, pero ahora se encuentra confinado en pequeñas zonas dispersas, donde los conejos continúan su expansión y ocupan su hábitat.
El bilby posee unas garras muy fuertes que le ayudan a excavar con gran rapidez: en tres minutos es capaz de esconderse bajo tierra por completo. Sus madrigueras son verticales y tienen una profundidad de unos 2 m, para evitar que los zorros y otros depredadores puedan atraparlos. El bandicut conejo construye varias madrigueras y las emplea a su libre albedrío, aunque nunca se aleja de ellas más de 100 m para buscar alimento.