Alimentación: Frutos, semillas, insectos y pequeños reptiles.
Lugar que habitan: Bosques de Oceanía
Costumbres: Vive en pequeños grupos.
Datos característicos: Ave de tamaño medio. Cabeza alargada. Pico robusto y ligeramente curvado. Plumaje maravilloso en los machos. Difíciles de domesticar
Cuentan las viejas historias de los navegantes españoles que, cuando Juan Sebastián Elcano recorría las islas de Oceanía, el rey de una de ellas le obsequió con dos pájaros de sorprendentes hermosuras, indicándole que se trataba de aves procedentes del paraíso terrenal. Creíase entonces que la llamada gran esmeralda o ave de dios, habitaba siempre en el aire y sin posarse nunca en el suelo, volaba continuamente hacia el sol; únicamente al morir su cuerpo tu cuerpo tocaba la tierra, y al momento se transformaba en ceniza.
Tan extraordinarios atributos sólo podían corresponder a un ser de belleza también extraordinaria, como es precisamente el ave del Paraíso. En las casi cincuenta especies que integran la familia, los colores verde, bronce, púrpura, amarillo y azul se combinan en este maravilloso animal. Estos colores solo son presentes en el macho, en contraste con la hembra, de pobre colorido y modesto aspecto. Esta diferencia tiene su razón de ser. Los machos se adornan para buscar compañera, y en su presencia deben exhibir toda su hermosura. A la hembra, por el contrario, no le conviene ser llamativa, para pasar desapercibida durante el tiempo de incubación de los huevos, en que deberá permanecer quieta y con pocas posibilidades de huir.
En una época que varía según las especies y el clima, los machos se reúnen al amanecer, en pequeños grupos de 10 a 20 individuos, en las ramas de un árbol de pocas hojas, efectuando lo que los indígenas llaman "sociedades de baile". Durante estas reuniones danzas, es decir, mueven las alas y levantas las colas doradas de modo que formen detrás de aquéllas dos grandes abanicos, mientras todas sus plumas se estremecen acometidas de un extraño temblor. Como embelesados ante su propia belleza, se olvidan del peligro. Este es el instante escogido por los indígenas para capturarlos mediante el empleo de flechas sin punta que les atontan momentáneamente.
El ave del Paraíso tiene el cuerpo parecido al de un cuervo y puede alcanzar hasta 45 centímetros de longitud; la cabeza es alargada y está provista de pico robusto, ligeramente curvado. Como insectos, gusanos, caracoles e incluso ranas y pequeños reptiles, pero prefiere los frutos y semillas. Construye su nido en las ramas más inaccesibles de los árboles.
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