Aves rapaces
Las aves rapaces cazan otros animales; están dotadas de una excelente vista, velocidad y fuerza. Capturan sus presas con las patas, provistas de garras afiladas como agujas. Una vez muerta la presa, sus picos ganchudos las ayudan a desgarrar la comida en trozos lo bastante pequeños como para tragarlos. Cazan de día, a diferencia de las rapaces nocturnas: búhos y lechuzas. La mayoría cae en picada para agarrar a sus víctimas en el suelo, aunque algunas pueden capturar animales en el aire. Hay unas 280 especies de rapaces repartidas por todo el mundo, entre las que se cuentan las águilas, los halcones y los milanos, y también los buitres, que son aves carroñeras.
Águilas
Las águilas ocupan un lugar especial en muchas culturas: simbolizan el poder y el dominio de los cielos; su mirada aguda y penetrante infunde respeto, y su poderoso pico ganchudo y sus garras provocan terror.
El águila calva y el águila real tienen un tamaño similar, con una envergadura de 210 y 250 cm, respectivamente: los ejemplares jóvenes son difíciles de distinguir entre sí. El pigargo no desarrolla la cabeza y la cola blancas hasta el segundo o tercer año de vida; durante este tiempo no dispone de las patas emplumadas que sí tienen las jóvenes águilas reales. Ambas se alimentan de conejos, liebres y otros pequeños mamíferos, y de aves tan grandes como gansos y grullas, así como de carroña.
Águila calva
El águila calva es el ave nacional de Estados Unidos y una de las rapaces más grandes del mundo. Vive cerca de ríos, lagos y costas, y se alimentan principalmente de pescado, aunque también come otras aves.
Hubo un tiempo en que se contaron unos 50.000 ejemplares en Norteamérica, pero en la década de 1967 año en que fue declarada especie protegida, sólo sobrevivían 400 parejas en los 48 estados continentales de EE.UU. La prohibición del pesticida DDT en 1972, junto con otras medidas, facilitó que la especie se recuperara y se llegara a las 6.000 parejas reproductoras actuales. Llamada también pigargo americano, el águila calva sólo vive en América del Norte.
Águila real
El águila real (Aquila chrysaetos), presente en Europa, Asia, América del Norte y África septentrional, también ha sufrido el acoso y el envenenamiento de terratenientes y granjeros.
Esta rapaz de espacios abiertos es una cazadora muy astuta; patrulla a gran altura y, una vez avista a su presa, desciende planeando y lentamente. En un momento dado, pliega las alas, baja en picado a gran velocidad, se lanza a un vuelo rasante y da un golpe mortal a su víctima. En su vertiginoso picado puede alcanzar una velocidad de 300 km/h.
Pone dos huevos al año y suele utilizar el mismo nido varios años seguidos, agregando material adicional cada vez que cría.
Los humanos siempre han admirado la potencia del águila real, pero su reputación de atacar corderos y aves de caza implicó que se la haya perseguido. Como resultado de ello y del robo de huevos de los nidos por parte de coleccionistas, esta magnífica ave rapaz ahora es bastante escasa.
Águila pescadora
Cuando un pescador captura un pez muy grande -por lo general un lucio- con cicatrices en el lomo, es probable que éstas hayan sido causadas por las afiladas garras de un águila pescadora al intentar, infructuosamente, sacar del agua a un pez de gran tamaño. El águila pescadora se alimenta de peces vivos que atrapa lanzándose desde una altura de 20 o 30m y hundiendo sus patas, y a veces todo el cuerpo, en el agua.
En ellas dispone de unas placas ganchudas que le ayudan a agarrar a su presa. Durante el vuelo, sostiene al pez con la cabeza hacia adelante, con una pata delante de la otra para mantener un perfil más aerodinámico. No obstante, si el pez es demasiado grande, el águila corre el peligro de verse arrastrada hacia el fondo por el peso de su víctima; en este caso, opta por abandonarla y dejarla a su suerte.
En las zonas donde escasean los peces, el águila pescadora se alimenta de pequeños mamíferos, reptiles, anfibios e insectos.